viernes, 2 de septiembre de 2011

El México-Narco: día a día más cerca del Juicio Celestial

Protegidos por presuntos policías federales, en octubre de 2010 una treintena de narcotraficantes se dieron cita en un rancho ubicado al sur de la capital del país. Ahí estuvo presente "El Compayito", el recién capturado líder de "La Mano con Ojos", así como otros huérfanos del cártel de "Los Beltrán Leyva": poderosos capos en ascenso que acordaron la disputa por la plaza del Distrito Federal.


En un rancho ubicado en El Ajusco, en la delegación Tlalpan de la Ciudad de México, tuvo lugar un particular cónclave de narcos. Ahí acudió gente del crimen organizado, entre los que se contó a sicarios, escoltas y distribuidores de cocaína, así como presuntos policías federales.

Aconteció a principios de octubre de 2010. Esa madrugada los aprendices de capo acordaron una estrategia de lucha por la plaza del Distrito Federal para la distribución de estupefacientes.

La reunión la encabezó el recién capturado Óscar García Montoya, alias “El Compayito”, líder de la organización “La Mano con Ojos” y gente de Eznel Cortés Jiménez, “El Teniente”, Mario Pineda Villa, “El MP”, y Alberto Pineda Villa, “El Borrado”, los huérfanos del otrora poderoso cártel de “Los Beltrán Leyva”.

Armados hasta los dientes su blindaje incluyó la protección de presuntos elementos de la Policía Federal quienes llegaron hasta el rancho en El Ajusco en camionetas tipo Pick up que portaban el escudo de tal corporación policial.

El relato sobre lo ocurrido en dicha reunión corresponde a Raúl Franco Hernández, otro de los aprendices de capo que estuvo presente.

El pasado 26 de julio el delincuente detalló a la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) los nombres y rostros de los hombres que trafican cocaína y marihuana en la Ciudad de México. Los responsables de la ola de ejecuciones que vienen teniendo lugar tanto en la capital del país como en el Estado de México.

El martes 5 de octubre de 2010 –narró Franco Hernández– cada asistente a la asamblea al sur de la Ciudad de México mostró sus cartas. Dijo de qué estaba hecho y cuánta violencia podía generar.

Las tarjetas de presentación de todos los sicarios congregados iban desde ser escoltas de Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”; o ahijados de Mario Pineda Villa, “El MP”, hasta ser operadores de Édgar Valdez Villareal, “La Barbie”, así como de Gerardo Álvarez, “El Indio”.

Esa madrugada la carretera Picacho-Ajusco se pobló de “halcones”: los comisionados para dar aviso de cualquier presencia sospechosa, de enemigos o autoridades que pudieran poner en riesgo la integridad de los “jefes” ahí reunidos.

Reporte Índigo DF te presenta el testimonio de un hombre que un mes antes de la detención del líder de “La Mano con Ojos”, dio información fundamental a la Procuraduría de Justicia capitalina sobre los hombres cercanos a “El Compayito” y sus áreas de operación. Tanto en El Ajusco, como en Tlalpan y la delegación Magdalena Contreras.

‘La Nueva Administración’



A partir del relato de Raúl Franco Hernández, la PGJDF supo que “La Mano con Ojos” la conformaba un grupo de delincuentes que tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, se asentaron en las delegaciones Tlalpan y Magdalena Contreras de la Ciudad de México donde comenzaron a consolidar “La Nueva Administración”.

En su declaración del 26 de julio de 2011, Franco Hernández, alias “El Rulas”, detalló ante la Procuraduría de justicia capitalina que la treintena de criminales convocados a un rancho en El Ajusco planearon y ejecutaron el mismo día la multiejecución de la familia apodada “Los Oaxacos”.

Lo hicieron para dar un escarmiento a los distribuidores que no estaban dispuestos a subordinarse a la naciente organización delictiva apadrinada por presuntos policías federales.

“Todos se reunieron en un rancho del Ajusco, propiedad de Eznel Cortés, “El Teniente”, llegaron aproximadamente treinta personas… había carros de la Policía Federal, me percaté de esto porque iban rotulados… como tenía hambre fui al pueblo a comprar comida y cuando regresé ya habían efectuado el quintuple homicidio de la familia Sánchez Pérez”.

No era la primera ejecución ordenada por cuestiones vinculadas al narcotráfico; pero sí la primera de tipo masivo que tenía lugar en el Distrito Federal.

La noche y madrugada del 5 de octubre de 2010, tras la masacre perpretada contra “Los Oaxacos”, recordó el declarante, “había mucho desmadre”.

“Todavía estaban los carros de los policías federales de ‘muro’, esto es, cuidando el acceso de algunos vehículos así como al patrón, que es el sujeto apodado ‘El Compayito’, de entre 40 a 45 años, moreno claro, de entre 1.68 a 1.70 metros”.

Y agregó: “Ya no me pude acercar a la casa porque ya estaba lleno de camionetas, se escuchaban balazos y después me percaté que se fueron, yo agarré para arriba, rumbo a Cuernavaca, y me fui para mi casa”.

Al cuestionarlo respecto al hombre que llamaban “patrón”, mismo que presidió la reunión en un rancho de El Ajusco, Raúl Franco Hernández aseguró que sabía que “El Compayito” había trabajado para el Cártel de los Beltrán Leyva.

‘El Teniente’ de ‘La Barbie’

Raúl Franco Hernández proporcionó datos precisos de algunos de los principales líderes que asistieron a la reunión del Ajusco.

Según el declarante de la PGJDF, a partir del año 2009 llegó al Pedregal de San Nicolás y a una zona de la delegación Tlalpan, Eznel Cortés, “El Teniente”. Fue descrito como un hombre de complexión robusta, cabello corto, bigote y barba que emprendió en grande el negocio de las drogas y el secuestro al sur de la capital mexicana.


“Secuestraba gente, tanto narcomenudista como inocente, a quien para poderla liberar le tenían que pagar una multa. “El Teniente” venía trabajando para Édgar Valdez Villareal “La Barbie” en la venta de la droga”, quedó asentado en el expediente judicial.

Cortés había pertenecido a la extinta Policía Federal Preventiva (PFP): Ingresó a ésta en 2001 y salió de la misma en 2008. Luego trabajó para “La "Barbie" –quien se empoderó tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva, ocurrida en diciembre de 2009, en Cuernavaca, Morelos– el peligroso capo que presuntamente fue detenido por la Secretaría de Seguridad Pública federal a mediados de 2010.

No fue sino hasta junio de 2010 que “El Teniente” fue capturado por la Policía Federal. Se le señaló como el máximo distribuidor de droga en el sur de la Ciudad de México y uno de los capos más buscados por la policía mexicana. Por su cabeza las autoridades estadounidenses ofrecían una recompensa de hasta 2 millones de dólares.

Eznel Cortés fue vinculada con el narcotraficante Gerardo Álvarez, "El Indio", detenido el 21 de abril pasado, en Huixquilucan, Estado de México. “El Indio” era quien le proporcionaba cocaína para su distribución al menudeo en el sur de la Ciudad de México.

Cae ‘El Compayito’

La captura de Óscar García Montoya, “El Compayito”, ocurrida la madruga del 11 de agosto pasado, confirmó mucho de lo relatado por el declarante de la PGJDF.


El líder de “La Mano con Ojos” fue capturado de manera sorpresiva en una vivienda de la delegación Tlalpan. La detención pesa a haber ocurrido en la capital no estuvo a cargo de elementos de la Policía de Investigación del DF sino del presunto grupo G-60 de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM).

En torno a la versión oficial sobre la captura de “El Compayito” prevalece una interrogante: ¿fueron realmente agentes del Estado de México quienes lo atraparaon o intervino la Policía Federal?

Esta duda resulta razonable al tomar en cuenta los datos que proporcionó el poeta Efraín Bartolomé quien en tu texto de su propia autoría narró la forma en que la policía habría allanado erróneamente su casa dicha madrugada en busca del sicario.

En el escrito de Bartolomé se narra que observó a elementos que portaban uniformes con las iniciales PFP (Policía Federal Preventiva, precursora de la actual Policía Federal).

El poeta lo narró así:

Justo aquí estos hombres de negro, con pasamontañas, con guantes, con rifles de asalto, con chalecos o chamaras que tienen inscritas las siglas blancas PFP, nos apuntan con sus armas a la cabeza."

En su crónica titulada “¿De verdad estamos solos?”, Efraín Bartolomé cuestionó:

“¿Sabe el presidente Calderón esto que pasa en las casas de la ciudad? ¿Lo sabe Marcelo Ebrard? ¿Lo sabe el procurador Mancera? ¿Ordenan Marisela Morales o Genaro García Luna estos operativos? ¿Sabrán quién fue el encargado de este acto en contra de inocentes?

Desde la cuenta de twitter del presidente Felipe Calderón se aclaró que los hechos en los que fue detenido Óscar Osvaldo García Montoya, presunto líder de “La Mano con Ojos”, no contaron con la participación de las fuerzas federales.

Mediante un comunicado la SSPF se negó que elementos federales hayan formado parte de ese irregular operativo “mexiquense”.

Las siglas que vio el poeta en los uniformados que allanaron su hogar referían que ¿efectivamente eran policías del Estado de México o se trataba de policías federales? ¿Quiéne eran esos elementos con uniformes de la extinta PFP?

Lo cierto es que el procurador del Estado de México, Alfredo Castillo Cervantes, fue quien salió a ofrecer disculpas personales tanto al poeta como a su esposa por la situación a la que fueron sometidos. Nada dijo en torno a los elementos que, claramente, no portaban uniformes de la policía judicial mexiquense.

El funcionario estatal declaró que el líder de “La Manos con Ojos” se había desempeñado como guardaespaldas y jefe de sicarios de Édgar Váldez Villarreal, “La Barbie”; de Gerardo Álvarez Vázquez, “El Indio”y de Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, principales líderes de organizaciones delictivas que operan en la zona centro y norte del país.

Reaparece ‘La Mano con Ojos’

A la captura de Óscar García Montoya, “El Compayito”, sobrevive uno de sus más sanguinarios lugartenientes. Su nombre es Juan Rodríguez Rodriguez, alias “El Casas” o “El Juanjo”, quien era el encargado de las ejecuciones de todos aquellos que no pagaban las deudas de la organización. Su nombre, su alias, domicilio y señas particulares lo proporcionó el mismo declarante a la PGJDF.

De acuerdo con fuentes policiacas de la Procuraduría de justicia capitalina, este hombre es quien presumiblemente llevó a cabo la ejecución de Israel Medina Ruiz, un hombre que fue decapitado y abandonado el pasado viernes 26 de agosto en la avenida Vasco de Quiroga, en Santa Fe, zona poniente de la capital.

Junto al cadáver se encontró un mensaje en una cartulina:

“Me llamo Israel Medina Ruiz, esto me pasó por meterme en el terreno de La Mano con Ojos y pensé que la plaza no estaba cuidada y esto les va a pasar a todos los chapulines, violadores, secuestrados y extorsionistas para que sepa que la plaza sigue cuidada, eso les va a pasar a todos lo que se metan en mi plaza. Atte. La Mano con ojos”.

Este hallazgo tuvo lugar quince días después de la captura de “El Compayito”. El hecho desconcertó a las autoridades capitalinas pues el mensaje en la cartulina fue atribuido a la organización que se consideraba desmantelada tras la detención de su líder.

Juan Rodríguez Rodríguez, “El Casas”, vive y opera en la delegación Magdalena Contreras del Distirito Federal. Se le ubica como el autor de diversas muertes atribuidas a “La Mano con Ojos”.

No es un delincuente menor. A decir del declarante Franco Hernández, “El Casas” trabajó para Mario Pineda Villa, “El MP”, y para el hermano de éste, Alberto Pineda Villa, “El Borrado”.

Los hermanos Villa, presuntos operadores del cártel de los Beltrán Leyva, fueron asesinados en 2009 en Cuernavaca, Morelos. Por sus cabezas la Procuraduría General de la República (PGR) ofreció, en su momento, una recompensa de 30 millones de pesos a quien diera información que llevara a su captura.

De estas filas proviene Juan Rodríguez Rodríguaz. Ello de acuerdo con el testimonio proporcionado a la PGJDF, dependencia que obtuvo detalles puntuales sobre los integrantes de “La Mano con Ojos” en la capital y quien habría servido de soplón para dicha organización.

¿Y los federales ‘apá’?

El testimonio de Raúl Franco Hernández, alias “El Rulas”, abre muchos frentes de investigación que apuntan a la forma en que se vinculan el negocio de las drogas y el secuestro en la capital.

Pero sobre todo, aborda un tema mucho más delicado al que, al parecer, ninguna autoridad quiere entrarle: el hecho de que el tráfico de drogas en el DF estaría presuntamente protegido por policías federales.

Los federales salen a relucir en más de una investigación de la Procuraduría de Justicia capitalina. Quedan muy mal parados.

En la edición 71 de Reporte Indigo DF, “Los padrinos de la droga”, Gabriel López Aguilar, alias “El ET”, un delincuente detenido por esta dependencia local, refirió a la Policía de Investigación que el negocio de la venta de drogas y el secuestro presuntamente es protegido por policías federales de la Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo (UMAN) de la delegación Álvaro Obregón, dependiente de la PGR.

Así, los supuestos policías federales y el grupo criminal “La Mano con Ojos” estarían al frente del tráfico de drogas en la zona sur de la capital mexicana. También ambos se vincularían con la masacre de la familia apodada “Los Oaxacos”, que tuvo lugar en la delegación Tlalpan en octubre del año pasado.

Además, en la edición 42, “El reparto del territorio”, dimos cuenta del testimonio de un sobreviviente de la matanza de la familia de “Los Oaxacos” en donde se refiere la participación de uniformados federales:

“Eran más de 15 sujetos armados, algunos tenían el rostro cubierto con máscaras de luchador y otros con pasamontañas. Traían puestos uniformes de la Policía Federal Preventiva y al mismo tiempo que golpeaban con fuerza el zaguán gritaban: “¡Chingaron a su madre, es la federal!”.

El gobierno del Distrito Federal tiene claro que en la zona sur de la Ciudad de México hay una intensa actividad del crimen organizado y que, a partir de las declaraciones ministeriales de distintos testigos, queda de relieve que algunos elementos de las fuerzas federales estarían protegiendo a grupos de narcotraficantes.

Por no enfrentar lo hechos y evitar roces incómodos con las autoridades federales, muchos se cuestionan ¿hasta cuándo la autoridad seguirá fingiendo demencia?

Otra pregunta en el aire es ¿por qué no hizo nada el procurador Miguel Ángel Mancera? Con antelación la dependencia que encabeza tuvo en sus manos información puntual sobre “La Mano con Ojos”. Pero no fue sino la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) la que incursionó hasta el Distrito Federal y le arrebató a “El Compayito”.

¿Tendrá que seguir interviniendo el gobierno de Enrique Peña Nieto en territorio de Marcelo Ebrard para colgarse las medallas sobre los narcos que no obstante sus presuntas capturas sus organizaciones criminales no terminan por desaparecer?

La reunión del Ajusco apunta hacia muchas direcciones. Hay mucho que investigar aún. Luego de obtener información nodal hay que ir más lejos. Hasta esos presuntos funcionarios federales que estarían dando protección a la delicuencia organizada en la capital. ¿Qué espera la autoridad local?


Por Icela Lagunas (Reporte Índigo)

0 comentarios:

Publicar un comentario

Compartir

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More