lunes, 1 de septiembre de 2014

El dios Maozim: espíritu que inspirará al Anti-Cristo


Hoy, mientras escudriñaba las señales proféticas que están documentadas en el Manual de la Vida (La Biblia), fui impactado por el Espíritu del Señor al posar mi atención en lo dicho por el profeta Daniel acerca del anti-Cristo. Leía en el verso 38 del capítulo 11, que este hombre de pecado (como lo llama el apóstol Pablo) tendrá una adoración específica:

"En su lugar honrará al dios de las fortalezas, un dios a quien sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, piedras preciosas y cosas de gran valor".

Si acudimos a la Biblia, versión Vulgata latina, dice Daniel XI, 38: “Deum autem Maozim in loco suo venerabitur”, es decir, "Y adorarán en su lugar al dios Maozim".

Investigando me enteré que en la tradición cristiana primitiva Maozim era asociado al  dios del Anti-Cristo.

En el contexto original los estudiosos aseguran que el profeta usó un gentilicio. Es decir que es muy probable que Daniel estuviera describiendo a  toda una etnia o pueblo representada por una sola figura, el nombre de su dios. Vemos, como ejemplo de esto, las sucesivas alusiones bíblicas a Gog y Magog, nombres que con el tiempo fueron adquiriendo tintes sobrenaturales. Dado el contexto de la parte del Libro de Daniel en que aparece, es posible que con "dios Mauzim" se quisiera aludir al culto helenista, que Antíoco Epífanes intentó imponerles a los judíos intertestamentarios.

Escudriñando el texto, averigüé que en el hebreo original el pasaje dice que honrará al dios Mauzim. Este nombre proviene del plural de la palabra "maoz", que quiere decir "fortaleza", "torre", o "minarete".

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Entonces, los ojos de mi entendimiento vieron en lo espiritual al culto religioso que hoy tiene, como principal característica adorar desde torres o minaretes. ¡Sí, tal como Uds. lo dedujeron, estoy hablando del Islam!

Dicen los que saben que la expresión "a quien sus padres no conocieron" es de traducción incierta, y muchos estudiosos aseguran que debería decir "por entonces" en lugar de "a quien sus padres". Considerando esto último, sabemos por la Historia Universal que el Islam es una religión que nace y se propaga por las naciones desde el siglo VII de nuestra era común, cuando un ángel (de origen bien discernido según 2Corintios 11:14) apareció con el nombre de Gabriel a Mahoma, el Profeta de los musulmanes, trayendo consigo un nuevo evangelio o doctrina: el Corán (Gálatas 1:8).

El profeta Daniel, ya había afirmado lo siguiente:

"Y por su astucia hará que el engaño prospere por su influencia. Él se engrandecerá en su corazón, y destruirá a muchos que están confiados. Aun se levantará contra el Príncipe de los príncipes, Pero será destruido sin intervención humana".
(Daniel 8:25)

El Islam se llama a sí mismo la "la religión de paz". Usando este paradigma como lema, sus seguidores se presentan a lo largo de las naciones como una propuesta pacificadora de cambios. Sin embargo, cuando se estudia detenidamente sus estrategias proselitistas, encontramos que este lineamiento justifica al engaño respaldándolo como un medio útil para lograr más fieles. Desde esto, el Islam, usando el mismo Corán, autoriza a sus fieles a mentir, fingir y aparentar la paz delante de aquellos que son tildados como paganos respecto a sus creencias.

A modo de ejemplo, los invito a ver este video y escuchando con atención notarán que el contenido esencial del mensaje islámico está lejos de la paz entre los hombres. Las palabras corresponden a un clérigo de Kuwait, Tareq Al-Auwaidan, quien le pidió al grupo terrorista Hamas que no acepte un cese del fuego:


video

Con todo esto, y observando las distintas noticias de nuestros días, no cabe en el corazón y la mente de los hombres duda alguna: ¡El fin de la ira del Señor contra su pueblo se acerca, así ecomo el final de su paciencia para con sus enemigos! Si queremos escapar de la ruina de los infieles e idólatras, la persecución supersticiosa y cruel, así como de todo lo profano que hoy inunda las naciones, hagamos de los oráculos del Eterno Dios, nuestro estándar de la verdad y de Su Torah (Instrucción), el fundamento de nuestra esperanza, y la luz de nuestro camino a través de este mundo de tinieblas. De ese modo aseguraremos con fundamentos nuestra peregrinación a la herencia gloriosa que tenemos en Cristo Jesús.

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