jueves, 3 de enero de 2013

El viejo truco del atentado a la panadería: Ayer fue Bosnia, hoy Siria




Hace unos días se producía una horrible matanza en una panadería de Halfaya (Siria). Los grandes medios internacionales, en bloque, nos contaban que fue consecuencia de un ataque aéreo del Gobierno sirio contra la población civil. De este modo, y como siempre, manipulando el miedo, generaron nuevas pautas para obrar velozmente contra Siria y la armonía internacional.

Es que, si analizamos videos y fotografías encontramos contradicciones evidentes de esta versión única. La principal es que no pudo ser un ataque aéreo, ya que éste habría causado daños en una superficie muchísimo mayor, afectando a zonas aledañas a dicho negocio. Algo fácilmente comparable con los bombardeos de EEUU en Bagdad o de Israel en Gaza.

Pero –en el éxtasis de la manipulación más impune- en algunos noticieros internacionales, después de las imágenes del lugar de la matanza, se insertaban imágenes de archivo de aviones bombardeando –evidentemente- otros lugares.

La matanza en una panadería es ya un recurso clásico en el manual occidental de propaganda de guerra. En 1992, en Yugoslavia, la “masacre de la panadería de Sarajevo” fue atribuida a las tropas serbias, lo que sirvió de justificación al embargo contra Serbia y abrió el camino a la posterior intervención. Con el tiempo, se demostró que fue responsabilidad de las fuerzas bosnio-musulmanas, pero esto jamás llegó a la opinión pública.

Es la misma estrategia aplicada ahora en Siria: la utilización del horror –siempre con un único culpable, el adversario de los intereses occidentales- dirigido a cambiar conciencias y redirigir a la voluble comunidad internacional.

Mientras, la opinión pública sigue siendo un pelele agitado por el viento de la desinformación generada desde los grandes centros de la propaganda de guerra.

No hay evidencias de que haya sido un ataque aéreo tal y como se señala. Un ataque aire-tierra con cualquiera de los cazabombarderos de la Fuerza Aérea Árabe Siria, sean los Migs o los Sukhois, habría causado más daños, tanto en la estructura de la casa que albergaba el comercio como en la calle misma. Algo facilmente comprobable si lo comparamos con los bombardeos a los que hemos asistido casi en directo en Bagdad o Gaza.

A primera vista podemos dudar si se trata de un ataque con morteros o de un atentado con bomba, sea un suicida o un paquete, pero en ningún caso un ataque aéreo.

Curiosamente, en varios vídeos que ya circulan insertos en algunas páginas de medios de comunicación, después de la matanza se pasa a un corte y a la imagen de un avión que bombardea. No es la misma cámara, ni el mismo tiro de cámara, ni el mismo momento, ni quizás la misma ciudad. Corta pega del más burdo que he visto últimamente.

Más curiosidades: otra panadería. Parece que quien diseña los actos de terror que sirven para promover intervenciones fuera el mismo o utilizara el mismo manual. Hace 20 años, el 27 de mayo de 1992, ocurrió en Yugoslavia lo que se conoció como la “masacre de la panadería de Sarajevo” que, atribuída a los serbios y amplificada por todos los grandes medios, dio paso al embargo contra Serbia. Dos años después, el 5 de febrero de 1994, se repitió, allanando el terreno para la intervención “humanitaria” de la OTAN.

De la misma manera que lo que estamos viendo en Siria se usan, sin sonrojo, las estrategias calcadas. No hay evidencias de cómo ni de quién, pero se fabrica y se vende. Son patrones gemelos que se emplean una y otra vez porque dan buenos resultados [1].

De nuevo, el horror dirigido que hará cambiar conciencias para agitar a esa voluble comunidad internacional que se moverá hacia donde apunta el viento fabricado y lanzado.

Convertida Siria en un tablero geopolítico, y ante el empate técnico en el conflicto bélico, solo las operaciones psicológicas pueden permitir que Rusia o China, por la presión de un público mediatizado, acepten una intervención que de facto sería su derrota.

Juegos terribles para quien pone los muertos y obscenos para quien observa, una opinión pública que es un pelele agitado por el viento de la desinformación programada.

[1]: Un ejemplo meridiano sería el de la masacre de Houla. Atribuida en principio al ejército sirio, investigaciones posteriores han descubierto que fue cometida por terroristas salafistas.

Fuente: Cuba Información TV
Basado en un texto de Javier Couso, en los blogs “La pupila insomne” y “Haciendo República”.-

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